El Campo Municipal de Golf La Llorea, un campo que se encuentra ubicado en los terrenos de la antigua Granja de Lloreda. Enclavado en una rasa costera, se eleva a unos 100 metros sobre el nivel del mar, que se encuentra muy próximo, está dividido en dos partes por la Carretera Nacional 632, que lo atraviesa.
EL CAMPO
En la zona norte se encuentran los primeros 9 hoyos, una 1ª vuelta que castiga a los jugadores que abren la bola; al contrario que los 9 hoyos de la zona sur. Su diseño, realizado por Roland Favré, por tanto, está perfectamente compensado.
Los mejores y más emblemáticos hoyos de la 1ª vuelta, son el hoyo 4, un par 4 de 406 metros con un green muy pequeño, sin obstáculos frontales pero con muchos problemas por el fondo y ambos laterales; y el hoyo 7, que es un buen par 4 de 405 metros. Ya en la 2ª vuelta nos encontramos con los dos mejores pares tres del recorrido: el hoyo 13 de 188 metros y green ancho pero muy corto por el fondo, y el hoyo 16 otro par 3 de 207 metros que se juega durante prácticamente todo el año con viento en contra. Se trata en definitiva de un campo no excesivamente largo, aunque sí técnico, que hará disfrutar a los golfistas de todos los niveles.
Entre otros servicios, el campo cuenta con campo y greenes de prácticas, campo de croquet, gimnasio, sala indoor, hotel, cafetería/restaurante, tienda y escuela de golf.
ESCUELA DE GOLF
Uno de los objetivos estratégicos esenciales en la actividad de las instalaciones, desde su puesta en funcionamiento, es el de fomentar y promocionar la práctica del golf entre los más jóvenes. Actualmente están en funcionamiento dos Escuelas Deportivas de Golf, una en cada campo. Acogiendo a más de cien jóvenes jugadores menores de 18 años, jóvenes que mediante los consiguientes acuerdos y en función de su edad y nivel de juego, acceden al campo de forma totalmente gratuita. Las propias Escuelas organizan, a lo largo de todo el año, competiciones adaptadas al nivel de los alumnos con diferentes dificultades y recorridos; competiciones asimismo gratuitas.




