Esta iglesia original del siglo XII -románico-, que se alza en medio de la hermosa campiña, tiene en su humilde sencillez su mayor belleza. La restauración efectuada en 1967 no alteró su estructura primitiva, por lo que el visitante puede hacerse una idea cierta de lo que era un templo de carácter rural. Es un edificio de pequeñas dimensiones, con las características estructurales ya conocidas: nave única y ábside semicircular precedido de un tramo recto. La decoración escultórica se ciñe al arco de triunfo y, sobre todo, a la armoniosa ventana que se abre en el ábside, formada por dos columnillas con capiteles labrados con motivos vegetales, que sostienen una arquivolta con dientes de sierra sobre una línea de impostas igualmente decorada.