El más septentrional de los caminos de Santiago, el Camino de la Costa, serpentea por la marina verde que baña el mar Cantábrico y tiene una de sus estaciones de parada en la ciudad y puerto de Gijón/Xixón.

Esta ruta de peregrinación forma parte del conjunto de itinerarios jacobeos y se conoce con el nombre de Camino Norte, del cual forma parte también el camino entre Oviedo y Santiago de Compostela o la desviación de León a Oviedo, ramal que enlaza el camino de la costa con el camino francés que atraviesa la meseta castellana.
Estos caminos fueron seguidos por los peregrinos de época medieval tras el éxito del milagro compostelano, en el que tanto tuvo que ver Alfonso II, rey de Asturias, que a través de sus aparatos diplomáticos y religiosos extendió por toda Europa la noticia del descubrimiento de la tumba del apóstol Santiago. La masiva afluencia de peregrinos puso de nuevo en funcionamiento las viejas vías romanas que cruzaban Asturias, como la ruta Vía de la Plata.

Además, se vivió la proliferación de la “hostelería” del momento y la fundación de instituciones hospitalarias que darán asistencia a peregrinos pobres hasta el siglo XIX como el Hospital de Nuestra Señora de los Remedios de Gijón/Xixón, malaterías, ermitas, iglesias, monasterios y centros religiosos. Los romeros incorporaron al Camino Primitivo otras rutas ya transitadas durante siglos.

La principal de estas vías era el Camino del Norte o Camino Costero que empieza en Irún (Guipúzcoa), atraviesa el litoral del País Vasco, Cantabria y Asturias, salvando en la ría del Eo su divisoria con Galicia, y se adentra por Mondoñedo en busca de Compostela. Fue amenazada durante siglos por las incursiones de los piratas musulmanes y normandos, que arribaban a la costa norte.

Y comenzó a consolidarse como vía de peregrinación durante los siglos XII-XIII, con la proliferación de las peregrinaciones por vía marítima y de la navegación de cabotaje. En su tramo asturiano visita villas monumentales como Llanes, Ribadesella/Ribesella, Villaviciosa, Gijón/Xixón, Avilés, Luarca/Lluarca o Castropol.

Los peregrinos jacobeos fueron dejando innumerables testimonios arqueológicos y documentales, además de elocuentes referencias toponímicas al camino de la costa. Hay constancia que durante toda la Edad Moderna el Camino Costero fue muy transitado, pese a no ser su trazado fácil ni cómodo. Los peregrinos debían afrontar en barca el paso de sus anchas rías y cauces fluviales.

Así lo hizo Guillermo Manier, sastre picardo, quien en 1726 describe la travesía en barca de la ría del Eo como “uno de los sitios más peligrosos y de temer de toda España”, a lo que añade, “veis las olas del mar lanzarse en el aire las unas contra las otras (…) que os causa miedos espantables, que creéis en todo momento haber perecido”.

El peregrino que elige hoy el Camino del Norte no vivirá ya esas situaciones, y sí disfrutará a cambio de una experiencia en fusión con la naturaleza agreste, alejados de la masificación de otras rutas, en contacto con una población caracterizada por su hospitalidad y la parada en ciudades ricas en historia e historias como Gijón/Xixón.
Opciones de alojamiento

Albergue de Peregrinos/as. El Camping Municipal de Deva tiene habilitadas varias cabañas para acoger peregrinos.
También puedes optar por elegir un alojamiento del Programa Peregrinos por Asturias de hotel en hotel.